El micro iba devorándose el camino. Estaban en Paso de los Libres, justo la mitad, y les habían dado media hora para cenar. Ella no bajo, no tenia plata para comer. Pensó que hubiese sido lindo quedarse en Ciudad del Este cuidando a sus hijos. No quería ir a trabajar a Buenos Aires pero así tenía que ser porque el padre había muerto y la madre no pudo bancarse a sus cinco hijos y dos nietos, ella era la hija mayor y ya tenía veinte años.
Al bajar del micro, el panorama la sorprendió, no podía creer lo inmensa que era esa estación terminal. Caminaba como una sonámbula hacia la parada de taxis.
Tenía hambre y sed.
- Buen día señor, Le doy este papelito con la dirección.
- Como no ?
- Sabe, soy paraguaya y es la primera vez que vengo.
- Que lindas que son las paraguayas.
- Si, vengo porque acá hay más trabajo.
- Claro. Pero en Buenos Aires tampoco es fácil. Bueno, que tengas mucha suerte.
- Gracias señor.
- Cuando bajo del taxi, el encargado del edificio, la ayudo con su valija vieja y emparchada. No paraba de mirarla.
Ya en el departamento del Dr. y la Dra. Ayerza - ambos jueces jubilados - donde el cuarto de servicio era un lujo asiático comparado con el suyo en Paraguay, después de acomodarse y tomar un mate cocido, la señora Maria Ayerza le mostro, con mucha paciencia y comprensión toda la rutina de sus futuras tareas. Le dijo donde acomodar la vajilla diaria y la de lujo - para las comidas con invitados - , como debía limpiar y a qué horas, el lavado y el planchado de la ropa, etc. etc.
Cada noche, antes de acostarse apretaba contra su pecho la foto de sus dos hijos abrazados y mirando a la cámara. que tenía en un portarretratos viejo y roto, en su mesita de luz, su pecho se contraía y sus mejillas se le llenaban de lagrimas.
Era linda, tenía una sonrisa que convertía su cara en un sol, y su piel aceitunada y su cuerpo perfecto, le daban un encanto fuera de lo común. Siempre usaba jeans y remeras de algodón de cuello redondo blancas.
Atendía tan bien a los hijos y nietos Ayerza, se sentía tan bien en esa casa, que no podía pensarse que alguna vez volviese a su ciudad natal, porque se había hecho imprescindible afectiva y prácticamente. Los nietitos querían que ella los cuidase. La llamaban Tita. La abrazaban y se le colgaban y ella les contaba cuentitos.
Una noche lluviosa y fría de julio había sido invitado para cenar un matrimonio amigo, el psicoanalista y ella directora de un jardín de infantes. Cuando estaba sirviendo el plato de sopa del psicoanalista, sin darse cuenta, se lo lleno demasiado hasta que rebalso por los bordes volcándose por el mantel, pero el psicoanalista no reacciono contrariado, al contrario, sin darse cuenta le dijo gracias.
A partir de ese miércoles, que aparte de la macana que se había mandado Celeste, todos la pasaron muy bien, la cena de los miércoles se volvió una rutina, y aunque fuese feriado, lloviese a o tronase, nunca se suspendía.
El miércoles de la semana siguiente, el Sr. Federico, quejándose de que Maria se olvido de comprar pasas de uvas, le pidió si, por favor, podría ir ella. Y cuando volvía, en la esquina le entregaron un papelito de propaganda que decía lo siguiente :
TAROT - MAGIA BLANCA - CONJUROS
AMOR - DINERO - SUERTE - DESTINO !!!!!!
NO SUFRA MAS - LLAME YA --
MARCELA 4821-7766
Al leerlo se dijo - Porque no ? Llamo por teléfono, pidió una hora para el sábado a las 16 Hs.
La bruja la recibió vestida con una pollera larga floreada roja y verde, de esas que usan las gitanas, y una camisa roja de mangas largas y tenía su cabeza cubierta con un pañuelo verde. Ella tuvo miedo al principio, pensó que le iba a robar y se arrepintió de haber ido.
Primero tuvo que relajarse aspirando un vapor con un asqueroso olor a pescado que brotaba de un recipiente que parecía una escupidera antigua y después comenzaron a charlar hasta que la bruja entendió que era lo que ella quería. La sesión duro más o menos una hora y al final encendió un sahumerio con un olor a flores muy dulce que le penetro hasta el cerebelo.
- Cuanto es ?
- El pago es cuando el hechizo se convierta en realidad. Pero no te olvides de colocar dos nueces enteras y una manzana verde todas las noches en tu mesita de luz y que todos los días sean distintas.
Pasaron más o menos seis meses de la consulta y los patrones se fueron como todos los años de vacaciones a Cariló, allí tenían una casa.
Un lunes caluroso de enero a las 11 Hs. de la mañana sonó el timbre del portero eléctrico.
- Hola
- Celeste ?
- Si
- Soy el Dr. Jordán.
- Si, Dr. como le va ?
- Quería hablar con vos.
- Bueno, ya bajo.
- Te espero.
Se peino, se puso las zapatillas y bajo.
No tenía la menor idea de lo que este hombre necesitaba, pero, como todos los miércoles le había resultado tan simpático, bajo con alegría.
- Celeste, vamos al bar de la esquina ?
- Bueno.
- Acabo de separarme de mi mujer. Y estuve pensando mucho y creo que me gustaría mucho que nos vayamos a vivir a tu pueblo. Te propongo irnos a vivir a Ciudad del Este así podríamos vivir con tus hijitos. Me pareces encantadora. Desde el día que volcaste la sopa, no pude dejar de pensar en tenerte cerca, y a pesar de que sea un anciano para vos, te propongo esta aventura que, a lo mejor te cuadra.
- No me contestes ahora, pensalo y , si querés, me hablas mañana a mi consultorio. Te doy mi tarjetita .
- Cuando subía en el ascensor, la sorpresa, la alegría y la emoción, le llenaron los pulmones de aire y de inmediato saco $ 200.- de su mesita de luz y fue a pagarle a la bruja.
Puck Feder - Abril 2013 - Corregido 11/06/13
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