8.7.13

Mis dos tazones de te - version dos -


                                     
Una mañana de mayo, hacia mucho frio en el bosque de Cariló. Como alrededor del ochenta por ciento de los  veinticuatro mil quinientos cuarenta y cinco días de mi vida, me levanté temprano. Las tres mujeres que estaban conmigo en esas mini vacaciones dormían plácidamente como los tres mosqueteros unidos por el sueño.

Antes de lavarme la cara y cepillarme los dientes, puse a calentar el agua para mis dos tazones de té, cortados con una gotita de leche descremada sin azúcar ni edulcorantes, que me ayudan a enfrentar la cotidianeidad y a cubrir las necesidades de agua que aconsejan los médicos.

- Holaaaahhh, me dijo Claudia suavemente por detrás mío y con una cara de luna llena, me puso una bufanda  escocesa en tonos beige muy british  que habíamos comprado en Londres. 


La mañana es mi momento. Me siento inteligente y fuerte,  y a medida que pasa el día voy perdiendo en energías como un flor que va encogiéndose cuando anochece.

 Me calcé los pantalones negros de jogging y me abrigué con un buzo, una campera y como un soldado en la nieve, salí a caminar por el bosque.

Los autos estaban cubiertos de hielo, y todos se veían blancos. La arena de las calles estaba húmeda y los primeros rayos del sol  se filtraban entre los muchos árboles de las calles y de la continuidad de los parque de las casas.

Hacia frio, pero la sensación de pureza del aire que aspiraba y exhalaba por la nariz, me llenaba los pulmones y me generaba una postura de atleta, que me hacía sentir 10 años más joven. 

En ese estado casi de éxtasis, me acordé de los dos tazones de té,  e inmediatamente me invadieron unas ganas insoportables de orinar.

Tenía que resolver esa situación, no aguantaba más, y sin más trámites, satisfice mi necesidad biológica sobre un cantero, al costado de una tranquera y  lleno de flores de lavanda mientras pensaba robarme algunas y ponerlas en mis bolsillos.  

Cuando descargaba mi vejiga, como disimulando, mire hacia arriba de la tranquera y vi un cartelito de loza blanca y letras azules que decía ¨ Sonría, lo estamos filmando ¨. y pensé que las flores de lavanda no son flores de un solo día.

Puck   --  08-07-2013

En este relato se incorporaron cinco títulos de obras de otros autores :

Una mañana de mayo -- Anne Holt

Los tres mosqueteros -- Alejandro Dumas

Cara de luna -- Jack London

Continuidad de los parques -- Julio Cortazar

Flores de un solo dia -- Anna Kazumi Stahl

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