Una mañana de mayo, hacia mucho frio en el bosque de Cariló. Como alrededor del ochenta por ciento de los veinticuatro mil quinientos cuarenta y cinco días de mi vida, me levanté temprano. Las tres mujeres que estaban conmigo en esas mini vacaciones dormían plácidamente como los tres mosqueteros unidos por el sueño.
Antes de lavarme la cara y cepillarme los
dientes, puse a calentar el agua para mis dos tazones de té, cortados con una
gotita de leche descremada sin azúcar ni edulcorantes, que me ayudan a
enfrentar la cotidianeidad y a cubrir las necesidades de agua que aconsejan los
médicos.
- Holaaaahhh, me dijo Claudia suavemente por
detrás mío y con una cara de luna llena, me puso una bufanda escocesa en tonos beige muy british que habíamos comprado en Londres.
La mañana es mi momento. Me siento inteligente
y fuerte, y a medida que pasa el día voy
perdiendo en energías como un flor que va encogiéndose cuando anochece.
Me calcé
los pantalones negros de jogging y me abrigué con un buzo, una campera y como
un soldado en la nieve, salí a caminar por el bosque.
Los autos estaban cubiertos de hielo, y todos
se veían blancos. La arena de las calles estaba húmeda y los primeros rayos del
sol se filtraban entre los muchos
árboles de las calles y de la continuidad de los parque de las casas.
Hacia frio, pero la sensación de pureza del
aire que aspiraba y exhalaba por la nariz, me llenaba los pulmones y me generaba
una postura de atleta, que me hacía sentir 10 años más joven.
En ese estado casi de éxtasis, me acordé de los
dos tazones de té, e inmediatamente me
invadieron unas ganas insoportables de orinar.
Tenía que resolver esa situación, no aguantaba más,
y sin más trámites, satisfice mi necesidad biológica sobre un cantero, al
costado de una tranquera y lleno de
flores de lavanda mientras pensaba robarme algunas y ponerlas en mis bolsillos.
Cuando descargaba mi vejiga, como disimulando,
mire hacia arriba de la tranquera y vi un cartelito de loza blanca y letras
azules que decía ¨ Sonría, lo estamos filmando ¨. y pensé que las flores de
lavanda no son flores de un solo día.
Puck
-- 08-07-2013
En este relato se incorporaron cinco títulos de
obras de otros autores :
Una mañana de mayo -- Anne Holt
Los tres mosqueteros -- Alejandro Dumas
Cara de luna -- Jack London
Continuidad de los parques -- Julio Cortazar
Flores de un solo dia -- Anna Kazumi Stahl
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Muy buena la versión 1 y la 2 !!
ResponderEliminarMuy bueno, Feder! IMpecable el remate, casi me lo imagino ilustrado
ResponderEliminarMuy bueno Richard!!
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